Tedesco plantea una reestructuración de la educación para la generación de una contracultura que nos permita "luchar" contra los contravalores que la cultura, la sociedad del nuevo capitalismo, impone.
Pretende volvernos a agarrar al pasado para entender nuestro presente y construir el futuro, huyendo así del corto-placismo.
Para hacer esto se necesitan algunos requisitos indispensables de lucha en la escuela:
- Dar valor al pasado y la experiencia, sin desprestigiar el cambio, pero un cambio agarrado a algo sólido, como es la cultura.
- Empoderamiento; lo que significa que la escuela cree ciudadanos seguros de sí mismos con capacidad para acceder, todos, a las mismas oportunidades.
- Desarrollo de un pensamiento crítico, ya que esta no podrá ser la sociedad del conocimiento si no sometemos la vasta información que tenemos a un profundo análisis crítico que haga que ésta pase a ser conocimiento.
En el Colegio Gracia, de Málaga, vemos representadas, de forma muy clara, estas bases para el cambio. Vemos como niños de familias en riesgo de exclusión son capaces de abstraer los conceptos y valores de su entorno, de una cultura alienada para llegar a ser "víctimas" de la contra-cultura de su escuela, que les abre las puertas a la igualdad de oportunidades y a un pensamiento crítico que se pone en práctica en asambleas, en actividades como la limpieza de una de las "peores plazas" de su pueblo o la cooperación de mayores y pequeños, y de las familias (que representan la importancia del pasado y la experiencia) con el centro; lo cual conduce a la creación de una comunidad educativa fuerte y amplia, lo que facilita la extensión de esta contra-cultura más allá de las aulas, haciendo así que la educación vuelva a cobrar sentido en una sociedad que, según Tedesco, empezaba a amenazarla.
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